¿Cómo reducir la generación de residuos? Ahorra 512€ al año

Eliminar totalmente los envases de plástico y aluminio puede resultar casi imposible, o al menos incompatible con nuestra forma de vida, pero reducir significativamente su uso es fácil y nos va a generar un importante ahorro al cabo del año. La alimentación y las bebidas generan entre el 80 y el 90 por ciento de los residuos de envases domésticos, así que puede ser una buena forma de echarle la red al león. Un estudio de la Agencia de Medio Ambiente y Gestión de la Energía de Francia (Ademe) asegura que aplicando las acciones recomendadas de consumo responsable se pueden ahorrar hasta 512 euros por persona y año (para un carro de la compra de cuatro personas) y se puede reducir a la mitad los residuos generados. Los envases de bebidas, las bolsas de plástico, el papel aluminio y el film son los residuos más fáciles de evitar.

Agua
Zumos, refrescos, leche y otros
Papel aluminio
Film 
Bolsas de plástico
En la compra
En casa
Fuera de casa


Agua.
Según la Asociación Nacional de Empresas de Bebidas de Agua Envasadas, cada español consumió en 2010 un total de 110 litros de agua mineral, un producto por el que pagamos entre 100 y 1.000 veces más de lo que cuesta la del grifo, a pesar de que estudios como los realizados por la Organización de Consumidores y Usuarios proclaman que la calidad del suministro en la mayor parte de España es “excelente”. Durante 2010 se consumieron en España 5.165 millones de litros de agua mineral. Dentro de las bebidas no alcohólicas, el agua representa el 50,33 por ciento de la distribución, en un 27 por ciento en formatos pequeños. Y es precisamente el envase más fácil de eliminar. El único problema puede ser el sabor de las aguas duras de algunas zonas de la península, que se resuelve fácilmente utilizando una jarra con sistema de filtrado o una botella con su propio filtro de carbón activo. Acostumbrarnos a llevar una botella reutilizable nos va a reportar al cabo del año un gran ahorro y libraremos al planeta de una pesadilla de la que tardará hasta 1.000 años en librarse.

Zumos, refrescos, leche y otros.
Algunos productos son particularmente intensivos en plástico en relación a lo que realmente contienen, como ocurre con los pequeños briks de zumo o batido de 200 ml., envasados en plástico con su pajita y envueltos en paquetes de tres, que a su vez se envuelven en paquetes de tres... Las botellas de calidad de acero, aluminio o plástico reutilizables son totalmente herméticas y más saludables que el plástico. En ellas puedes preparar leche con cacao o transportar zumos o incluso bebidas gaseosas, con lo que podrás aprovechar mejores precios al comprar grandes tamaños o incluso llevarte zumos naturales hechos en casa.

Papel aluminio.
El aluminio consume importantes cantidades de energía para su fabricación y, aunque técnicamente sea reciclable en el apartado de envases, en la práctica no resulta rentable y va a parar al vertedero. Un solo niño que lleva cada día su bocadillo al colegio o al parque genera 180 metros de papel aluminio en un año. Envases como los que comercializan Boc'n Roll o Lunchskins responden a este problema de forma práctica e higiénica y ayudan a a los niños adquirir hábitos de consumo sostenible.

Film.
Reducir el consumo de plástico para almuerzos y meriendas es fácil con el uso de los sistemas para envolver bocadillos y sándwiches, pero si lo que quieres es guardar herméticamente en la nevera o poder transportar con seguridad un plato o una fuente de cocina, las tapas extensibles de silicona son muy prácticas. También puedes recurrir a las fiambreras de calidad para llevar las comidas fuera de casa, con lo que ahorrarás un montón de basura y de contaminación. La cultura del tupper es una de las cosas saludables que los españoles hemos recuperado con la crisis. Comida casera y ahorro de dinero, todo ventajas.

Bolsa de PlásticoBolsas de plástico.
“No, gracias” es probablemente la frase más ecológica: cada bolsa que no sale de la tienda es un favor que le hacemos al planeta. Afortunadamente en España la mayoría de los supermercados y grandes superficies han incorporado ya precios simbólicos a las bolsas de plástico, lo que está generalizando el hábito de las bolsas reutilizables. Pero todavía se generan millones de bolsas con el pan, en las farmacias, fruterías y todo tipo de comercios. Según la UE, las bolsas de basura de un solo uso de los centros comerciales generan más de 70.000 toneladas de plástico anuales y sólo se utlizan una media de 20 minutos antes de acabar en la basura. No solo se transforman en residuos, si no se eliminan con cuidado contaminan la naturaleza y el mar, donde provocan la muerte de tortugas, delfines o tiburones que las confunden con medusas y se las tragan. En España el cambio a las bolsas reutilizables es reciente, así que no existen todavía unos patrones de consumo definidos y conviven las bolsas reutilizables de varios usos, las de rafia, las de polietileno, las biodegradables... Se trata de un hábito que no tiene marcha atrás, así que es el momento de hacerse con unas buenas bolsas que duren muchos años y con las que nos sintamos a gusto. En Rciclo estamos convencidos de que las reutilizables de “todo a cien” contribuyen a  engordar el problema, ya que se van a romper al cabo de cierto número de usos, no son lavables y en muchos casos ni siquiera son reciclables.


En la compra.
Hacer la compra sin generar una montaña de plástico es un reto difícil de llevar a cabo. Aventuras como la que llevó a cabo el neoyorquino Colin Beavan, alias “No Impact Man”, que estuvo un año sin generar ni un gramo de basura no orgánica, son una verdadera gesta incompatible con las obligaciones diarias, pero reducir significativamente la bolsa amarilla es fácil. Aquí van algunos consejos para empezar:

-Bolsas de plástico. Reducirlas parecía una misión imposible hace pocos años y hoy está ya a la orden del día. Incorpora de forma sistemática tus bolsas a la lista de  la compra.

-Quesos y fiambres. Elimina de tu compra los quesos y fiambres envasados y cómpralos al corte. Eliminarás gran cantidad de plástico y obtendrás alimentos más frescos y a mejor precio.

-Bandejas de poliestireno. Las bandejitas blancas en las que se presentan muchos alimentos, sobre todo las carnes, son difíciles de reciclar, muy contaminantes y totalmente superfluas en la mayoría de los casos. Recházalas evitando la línea de preenvasados y en la carnicería. El papel alimentario es un envoltorio idóneo. Fíjate en que está compuesto por una hoja de film adherida al papel que se separa fácilmente para los contenedores amarillo y azul.

-Fruta y verdura. Cómprala a granel, nunca en bandejas. Lo idóneo es llevar una bolsa resistente y evitar las bolsas, pero si utilizas las del supermercado, nadie te va a impedir aprovechar una sola bolsa para, por ejemplo, manzanas y peras y pegarle las etiquetas de pesado de los dos productos o cerrarlas con un simple nudo en lugar de la cinta adhesiva que suele haber junto a las básculas.

-Productos a granel o con envases menos intensivos en plástico y aluminio. Son escasos, pero existen. Las bolsas de gel de ducha para rellenar, de detergente y de otros productos resultan además más económicas.

-Vidrio. Es el único material 100% reciclable. Se puede afirmar que si todo el vidrio que se produce se recuperara y reciclara, no haría falta prácticamente nada de nueva materia prima. Utilízalo preferentemente y deposítalo en su contenedor.

-Para los productos que no caducan en poco tiempo escoge siempre los envases grandes. 250 gramos de dosis individuales de café corresponden a 10 veces más peso en envases que un paquete de 250 gramos de café molido.

Todos sabemos que lo ideal es comprar en los mercados y tiendas tradicionales, donde vamos a encontrar el género más fresco y a granel, pero en muchas ocasiones no nos queda más remedio que acudir al súper o al hipermercado. En ese caso, una elección crítica de qué superficie utilizar puede ser importante. A la hora de escoger dónde hacer la compra, te sugerimos tener en cuenta:

¿Existe pescadería, frutería, carnicería y despacho de quesos y embutidos o sólo productos ya envasados en bandejas de poliespán y otros plásticos?

¿Existe despacho de pan donde poder hacer uso de mi bolsa reutilizable?

¿Siguen regalando las bolsas?

¿Dan alguna facilidad para los clientes que traen sus propias bolsas?, Algunas grandes superficies han incorporado las “cajas verdes” exclusivas para clientes con bolsas reutilizables donde generalmente te ahorras la cola.

¿Ofrecen productos en envases menos contaminantes? (gel de ducha, detergentes, etc. en bolsas para reutilizar las botellas o garrafas).

¿Disponen de productos a granel donde rellenar tus envases?

En casa.
Bebe agua del grifo. Al cabo del año ahorrarás mucho dinero, evitarás cargar con cientos de botellas y le harás un favor al planeta. El agua del grifo en España es por norma general excelente, pero si no te gusta el sabor que tiene en algunas zonas, utiliza jarras con sistema de filtrado. Hazte con una pequeña botella reutilizable que te sea fácil llevar al trabajo, al gimnasio o a donde vayas.

Niños. Los almuerzos y las meriendas son una fuente constante de residuos. Preparar su almuerzo con un estuche y una botella reutilizables ahorra dinero, evita residuos y contribuye a su educación medioambiental. 

Bandejas de comida en la nevera. Evita cerrar las fuentes que guardas en la nevera con film utilizando tuppers o tapas de silicona, que además te evitan ensuciar más envases y buscar esa tapa de la fiambrera que nunca está en su sitio. Son aptas para congelar y microondas y fabricadas con Silicona Platino, la misma que se emplea para las tetinas de los biberones, con plenas garantías para su uso en alimentación.

Fuera de casa. 
Un tupper o fiambrera de calidad es básico para poder llevarte la comida fuera de casa. Si te llevas un bocadillo, sándwich, fruta, galletas, etcétera, existen soluciones muy prácticas y económicas. Cuando vayas de picnic llévate recipientes para los alimentos, botellas y los cubiertos de diario. No tirarás tantos residuos y podrás clasificarlos en casa para el reciclaje.

Por último, un consejo: el consumo responsable puede implicar nadar a contracorriente de las pautas que impone la industria alimentaria y la gran distribución, interesadas en comercializar productos con envasados muy eficaces para asegurar un largo ciclo de vida y alta resistencia en el proceso de transporte. No te desanimes si avanzas poco a poco, ¡empezar  es ya un gran avance!



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